Bendice Padre amado

este espacio en el que hoy habito.

Bendice en él la palabra sabia

y el prudente silencio.

Bendice todo pensamiento

pleno de productividad.

Y el correcto uso y resultado

de mis esfuerzos.

Muéstrame la tolerancia

en medio de la impaciencia

y confiéreme tenacidad

si me oprimiera la fuerza.

Marca el espacio entre

el esfuerzo y el descanso.

Y haz crecer el respeto para mí.

En cada puerta y ventana

se pasee la seguridad.

Asigna un guardián

con vestidura celestial.

Amén